Biblioterapia

Actualizado: 6 de jun de 2019

Hace días platicando con un colega sobre videoconferencias, mencionó la palabra "biblioterapia"; me pareció que yo desconocía el verdadero significado, por lo que me di a la tarea de buscarlo, y encontré una gran cantidad de información interesante, que conforme iba leyendo, mi imaginación volaba hacia diferentes libros. Pero bueno; primero les comparto la definición de mi agrado:

El término biblioterapia parece estrenarse en 1916 en un artículo publicado en la revista The Atlantic Monthly. En él que menciona que el doctor Bangster, receta libros a quien los pudiera necesitar. Por mencionar un ejemplo: “Un libro puede ser un estimulante, un tranquilizante, un irritante o un soporífero. La cuestión es que debe hacerte algo, y tú tienes que saber qué es. Un libro puede ser de la naturaleza de un jarabe calmante o puede ser una cataplasma de mostaza irritante”....


¿Interesante, verdad? Pues es así, que comencé a plantearme algunas interrogantes entre las que rescato: ¿cómo se podría aplicar en el aula? ¿podría ser una alternativa para mejorar los aprendizajes? ¿será del agrado de los estudiantes? Si la biblioterapia es el arte de curar las enfermedades por medio de la lectura, el autor Pardek (1994) dice "es una forma de tratamiento de salud mental que implica el uso de libros para ayudar a los niños a lidiar con los cambios, problemas emocionales, o problemas mentales".

De manera personal, considero que para mi la lectura es un hábito placentero, recuerdo que durante mi niñez, mi padre puso a mi alcance, una serie de historietas de mi agrado: Clásicos infantiles y juveniles, que salían a la venta en los puestos de periódicos los domingos, la familia Burrón y el Chapulín Colorado, entre otros. Lo divertido de leer, era que mi papá colocaba en la sala una especie de maleta de viaje con dos cintas grandes para grabar audio. Y juntos dábamos lectura, recuerdo que mi padre hacia voces divertidas o diferentes para darle emoción a la historia, lanzaba unas risas "macabras" y después escuchábamos nuestros audios.

Conforme fui creciendo las lecturas cambiaron, y pase a leer: la búsqueda, el rediescubrimiento de México, el principito, el llano en llamas, entre una gran diversidad de libros, ya no grabamos nada. Pase a la sesión de preguntas y respuestas, eran diálogos y debate de las ideas de mi padre con las mías. Hasta la fecha cuando termino de leer un libro, pienso que llegado el fin de semana le planteare mis ideas, o para más rápido una llamada telefónica. Pero claro, tristemente recuerdo que ya no está, que ha partido; las charlas con él han terminado.

Sin embargo, el amor a él y la lectura han quedado en mi mente y corazón, ahora platico con mi hija y conozco las lecturas que los niños y jóvenes leen en esté siglo XXI gracias a ella. Tal vez, consideren que ya "casi" nadie lee, pero conozco jóvenes que sí lo hacen y gusto de platicar con ellos. Chicas que se enamoran de Jace en "Cazadores de sombras" o amigas que se dicen "parabatai" por considerar que tienen una súper amistad. Otros chicos anhelan ir a un campamento de verano como el de Percy Jackson. Algunas otras sufren por el amor en "yo después de ti".

En fin, que la lectura sí remueve las ideas, los sentimientos y nos permite vivir dentro de la historia y alejarnos de los problemas, tristeza o bien nos colma de acción, aventuras, misterios, terror. Todo se va creando en nuestra mente, imaginamos los paisajes, bosques, ciudades, personajes, tiempo, entre otros. La mente es mejor que una película, simple y sencillamente por que no tiene limites.

Así que la biblioterapia, es un excelente medio para sanar diferentes males. ¿pero si el paciente no gusta de leer? Considero que ante esta situación primero es observar detenidamente a la persona, dialogar un poco y comenzar a platicarle un libro, posteriormente dar lectura a algunos párrafos y poco a poco llevarlo a la lectura. ¿Si no sabe leer? (eso lo vivi y experimente con mi hija, cuando era pequeña) leerle libros para su edad, antes de ir a dormir, durante la tarde o tiempo dedicado exclusivamente al "paciente" hacer énfasis en la lectura, dar voz a los personajes, la risa "macabra" y conforme el lector va creciendo, pedirá que le dejemos leer o contarnos la historia; nunca falla.

Retomando el aspecto educativo y mis interrogantes planteadas Cook (2006) dice:

La biblioterapia usa los libros como intervenciones de enseñanza en el aula después de una  cuidadosa observación y selección de materiales para conseguir   facilitar el desarrollo y el logro  de los niños. (Cook et al., 2006).


Si consideramos la biblioterapia, como una posible intervención didáctica para lograr un aprendizaje, es importante considerar que el docente debe ser un apasionado de la lectura a fin de que convenza a sus estudiantes de la importancia de la misma, la cual es un gran estimulante para el cerebro, y cuanto más leemos, va surgiendo la necesidad de escribir y a través de diálogos ser pensadores críticos y reflexivos.

¿Qué dicen colegas, se animan a recetar libros a sus estudiantes?.


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